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Déficit de Atención con y sin Hiperactividad (TDAH), qué es y cómo tratarlo

 

Empezaremos definiendo qué es el TDAH. En 1990 el destacado investigador Russell A. Barkley describía así el TDAH:

“Es un trastorno del desarrollo caracterizado por niveles de falta de atención, sobreactividad, impulsividad inapropiados desde el punto de vista evolutivo. Estos síntomas se inician a menudo en la primera infancia, son de naturaleza relativamente crónica y no pueden atribuirse a alteraciones neurológicas, sensoriales, del lenguaje grave, a retraso mental a trastornos emocionales importantes. Estas dificultades se asocian normalmente a déficit en las conductas gobernadas por las reglas y a un determinado patrón de rendimiento”

¿Qué es entonces el Déficit de atención con y sin Hiperactividad?

Es un trastorno biológico de origen neurológico que afecta al sistema nervioso central. La causa actualmente es poco clara, probablemente intervienen factores genéticos y ambientales, y es la causa más frecuente de fracaso escolar y de problemas sociales. Aparece en la infancia y puede persistir y manifestarse en la edad adulta.

Se trata de un trastorno neurológico pues, en cuyo origen se han propuesto factores de origen genético (es decir, heredado, no adquirido en el curso de la vida), aunque no se descarta la influencia de factores que actuarían durante la gestación, el parto o el desarrollo infantil. El factor genético está demostrado, puesto que el TDA/H es hasta 7 veces más frecuente en hermanos y entre 11 y 18 veces más frecuente en hermanos gemelos.

Existen dos sub tipos: el tipo predominantemente inatento o comúnmente llamado Trastorno por Déficit de Atención sin Hiperactividad (un TDA) y el tipo Déficit de Atención con Hiperactividad (un TDAH)

TDA

Las características más destacables de los niños que sufren este trastorno son:

  • Tienen una gran “dispersión mental”, es decir, se distraen muy fácilmente.
  • Les cuesta entender las cosas de un modo claro y rápido. Es como si casi nunca entendiesen las órdenes al cien por cien.
  • Cualquier tarea que implique mucha atención o concentración les supone un esfuerzo titánico, y esta atención no siempre son capaces de mantener hasta el final.
  • Tienen dificultad para organizarse.
  • Son muy distraídos, se les olvida rápidamente de las cosas si no las han entendido claramente.
  • Muchas veces son más lentos a la hora de ejecutar tareas.
  • Suelen tener errores ortográficos.
  • Tienen dificultad para aprender y recordar lo aprendido debido a que procesan la información de manera más superficial.


Quiero resaltar que en los niños con déficit de atención o TDA en los que se involucran la falta de atención y concentración así como también un comportamiento de distracción, no son  excesivamente activos y tampoco interrumpen las clases, sin embargo, no suelen completar sus tareas, se distraen con facilidad, cometen errores imprudentes y evitan actividades que requieren trabajo mental continuo y de mucha concentración. Y como no suelen interrumpir, es más probable que dichos síntomas se pasen por alto. A estos niños casi siempre pasan por niños perezosos e irresponsables. Ellos representan el 30%  de todos los individuos que padecen del TDAH.

Estos niños al estar normalmente inatentos, pierden mucha información, su tiempo cognitivo es más lento y por tanto, tienen problemas de retener nueva información y presentan problemas de memoria de trabajo.

TDAH

Además de las características antes mencionadas, podemos añadir las siguientes:

  • Incapacidad para estarse quieto y concentrarse en algo. Les cuesta mucho mantener todo su cuerpo relajado. Siempre están moviendo los pies, o las manos, etc.
  • Normalmente son incapaces de acabar algo que suponga un esfuerzo a no ser que les motive especialmente.
  • Cuando hablan se expresan con excesiva locuacidad, no  pueden esperar su turno e interrumpen con facilidad a los demás.
  • Son muy impacientes. Les cuesta estar sentados de forma relajada.
  • Su impulsividad les lleva a precipitarse en la mayoría de sus acciones y esto les suele traer problemas, ya sea a nivel académico o a nivel comportamental. (Contestan rápidamente a las preguntas sin fijarse ni leer bien aquello que se les está preguntando, y ello les conlleva a equivocarse y cometer errores, y en cuanto a comportamiento, son niños que se suelen meter en líos constantemente debido precisamente a esa impulsividad.

Resaltar también que los niños con perfil hiperactivo-impulsivo, se muestran muy inquietos cuando deben permanecer sentados. Y en la adolescencia suelen tener mayores dificultades debido a sus carácter impulsivo, por ello esta etapa de su vida suele ser problemática si no se trabajan los síntomas desde la infancia.

¿Cuál es la importancia de un diagnóstico precoz?

Es imprescindible un diagnóstico precoz y correcto a fin de diseñar una terapia adecuada a cada niño.

Un diagnóstico precoz permitirá intervenir rápidamente evitando de esta manera posibles trastornos añadidos que pudieran surgir.

Son muchas las incógnitas que se plantean los padres de niños en edad infantil. Barkley dio unas ideas para poder intuir antes de los 6 años que un niño puede padecer TDAH:

Entre los 0 y 3 años nos pueden hacer sospechar: el hecho de que el padre lo padezca, que hayan sido niños prematuros o con problemas en el embarazo o  parto, que llore muy habitualmente, que no se reconforte con nada, que haya sido muy activo como bebé y sean malos comedores. 

Después de los 3 años y hasta los 6: que tengan un comportamiento impulsivo y arriesgado, que no sepan esperar, que cambien de juguetes muy a menudo e incluso que no sean capaces de escuchar cuentos.

Las pruebas deberán de ser claras y adecuadas. En dicha evaluación se tendrá que considerar, después de descartar problemas médicos de tipo visual, auditivo, anemia, etc., distintos aspectos en los que se deberá incluir una Evaluación Psicopedagógica en los que se incluyan pruebas de capacidad intelectual, atencional, y emocional.

Felizmente, hoy en día contamos con pruebas bastante fiables que nos permiten realizar una valoración adecuada.  Una valoración intelectual empleando las Escalas Weschler, (WIPPSI III, WISC IV, o incluso WAIS), o el BAS II ( Escala intelectual), junto con otros test atencionales  como el D2 o los famosos CPT que son los test de ejecución continua: CSAT, AULA, este muy utilizado gracias a que es bastante preciso y motivador porque mediante el empleo de unas gafas 3D, se ubica el niño en un entorno de Realidad virtual que simula una clase típica en un centro escolar y nos permite medir la mayor parte de variables, pues el sujeto tiene la sensación de encontrarse un una clase de verdad, en donde hay un profesor, compañeros de clase, elementos distractores.  Éste test evalúa los cambios de perfil atencional y de movimientos que realiza el sujeto e incluso nos indica mediante una gráfica hacia que lado se distrae con mayor facilidad, es decir, si se distrae más con los elementos que están a su derecha o con los elementos de su izquierda y nos permite, en el caso de recabar dicha información sugerir a los docentes la ubicación más adecuada en el aula del niño.

Es importante contar además con una evaluación de tipo emocional a fin de descartar otros posibles trastornos que puedan estar también perjudicando el normal funcionamiento del niño.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento Psicopedagógico tiene como objetivos:

- Favorecer la adaptación académica a través de un programa individual diseñado por el especialista en función de las características sintomatológicas y las circunstancias del caso: mejora de la atención, impulsividad o hiperactividad, en el caso de que la hubiera.

- Mejorar la capacidad cognitiva: entrenando y usando técnicas que favorezcan el desarrollo de las posibles áreas afectadas ( memoria, percepción, flexibilidad cognitiva).

-Tratamiento de los aspectos conductuales: para ello se hacen uso de técnicas que favorezcan la adaptación conductual del niño (Técnicas de modificación de conducta y/o técnicas cognitivo conductuales). Estas técnicas deberán aplicarse en coordinación con el especialista y las personas que interactúan con el niño (padres, colegio…).

Asimismo, en caso de ser necesario, y según complejidad, se contempla el tratamiento farmacológico. Los fármacos más frecuentemente utilizados incluyen los Psicoestimulantes  y la atomoxetina (Strattera). Este último no es un medicamento psicoestimulante ni derivado anfetamínico. Los psicoestimulantes en general, aumentan los niveles de actividad cognitiva, y el estado de alerta y atención. Sin embargo, tienen algunos efectos secundarios que deberán ser controlados.

No obstante, no todos los casos deberán de tratarse con productos farmacológicos y en todo caso, será el neurólogo quien decida su utilización y la dosis adecuada.

¿Cuáles son las ADAPTACIONES METODOLÓGICAS que se deberían de considerar en los centros escolares?

Dado el alto porcentaje de niños que padecen este trastorno, sería de gran utilidad que en los colegios se realizaran ciertas Adaptaciones Curriculares no significativas a fin de facilitar una mayor atención del niño.

Estas adaptaciones recomendadas serían entre otras:

  • Situar al alumno en primera fila del aula,
  • Asegurarnos de la comprensión de las explicaciones o de las instrucciones para la realización de las tareas.
  • Permitir que el alumno hiperactivo realice algún desplazamiento por el aula, pues a ellos les resulta muy costoso permanecer quietos y/o en silencio. Y el contemplar que pueda hablar o moverse sin interrumpir el correcto funcionamiento del aula, le mejorará la estimulación de su córtex sensorial. Favorece el nombrarle el “Ayudante en clase” y encargarle ciertas tareas que favorezcan su movilidad en el aula
  • Adaptar, en la medida de lo posible el tiempo que se asigna a los alumnos en la realización de las tareas en el aula, así como contemplar la posible adaptación de la cantidad de tareas que se les asigna, o proponer a todo el grupo de clase una cantidad de tareas mínimas y manifestar como profesor su satisfacción por su realización y a continuación, proponer otras tareas opcionales y voluntarias con las cuales podrían mejorar por ejemplo, su calificación. Al ser optativas, los alumnos con déficit de atención no se sentirán incapaces de hacerlas y, en función de sus habilidades, irán realizando las que les sea posible.
  • Adaptar los criterios de calidad de la ejecución de las tareas. Esto precisamente debido a que los alumnos con este tipo de características, tienen facilidad para cometer errores, debido a su falta de atención sostenida, así como a causa de su escasa eficacia atencional. Considero importante favorecer la motivación de estos alumnos y la seguridad de su propia capacidad. Podemos proponer por ejemplo, en cada tipo de tarea un criterio de calidad mínimo con el cual el profesor se encuentra satisfecho, y otros criterios de calidad progresiva, con los cuales podrá mejorar su calificación.
  • Facilitar estrategias atencionales, dado de que este tipo de alumnos realizan las tareas sin prestar suficiente atención a todos los aspectos implicados en las  mismas. Por ejemplo:
  • “Fíjate que lo que tienes que hacer es… y lo debes de hacer de este modo… no tienes que hacer…” ESTAS AYUDAS DEBERÁN SER EXCLUSIVAMENTE ATENCIONALES, POR SU PUESTO.
  • En la medida de lo posible priorizar los objetivos fundamentales para adquirir aprendizajes posteriores. Se deberá actuar para lograr los objetivos secundarios, pero solamente una vez asegurados los prioritarios.
  • Y en cuanto a las adaptaciones en las evaluaciones, considerar que la curva de fatiga atencional del alumno hiperactivo es mucho más corta que la del no hiperactivo, por lo cual, deberemos tener en cuenta que pasados 30 minutos la capacidad atencional se reduce sensiblemente.

Debemos recordar que: “Ser justo no es ser igual con todos, sino que ser justo es darle a cada uno lo que necesita”

¿Qué problemática se presenta en la edad adulta?

En un principio se pensó que el TDAH era un trastorno de la infancia, sin embargo, los estudios han demostrado que   los síntomas de este trastorno pueden persistir en la adultez. Los cálculos de prevalencia varían mucho y van del 3 al 9% en jóvenes.

Los síntomas principales son la inatención, la impulsividad y la hiperactividad, a los que se le asocian la desorganización, una mala administración del tiempo y habilidades de resolución de problemas inadecuados.

Uno de sus problemas más discapacitante, podría ser la dificultad para mantener la atención, ya que luchan por involucrarse en actividades  que son prolongadas y aburridas. En cambio, cuando las actividades son interesantes o motivadoras o implican una gratificación inmediata, las personas con TDAH son capaces de concentrarse. Estas incongruencias son difíciles de entender en las personas que les rodean y pueden convertirse en una fuente de tensión.

Otro de los problemas que tienen es una administración deficiente del tiempo y habilidades organizacionales caóticas. Estas personas suelen revolotear como mariposas de una tarea a otra sin concluir ninguna y generando sentimientos de frustración. Es importante que se les estructure y organice su día a día. En general las personas adultas que padecen este trastorno suelen responder bien a una estructura impuesta, particularmente en términos de una programación de horarios.

Tienen dificultades para resolver problemas probablemente porque responden de manera impulsiva, lo cual conduce a una toma de decisiones arrebatada, sin evaluar previamente la situación.

Tienen gran impulsividad y baja tolerancia a la frustración. Prefieren las recompensas a corto plazo y esto puede conducir a problemas con las esperas. De esta manera, las personas con TDAH pueden parecer exigentes o egocéntricas. Asimismo las consecuencias de su impulsividad parecen agravarse en la adultez. Todo ello les puede llevar a una conducta violenta o agresiva.

Sin embargo, la hiperactividad es el síntoma que en la mayoría de los casos, disminuye con el tiempo. Y se percibe como un sentimiento de inquietud.

Se manifiestan también problemas asociados en las relaciones interpersonales, ansiedad debido a su historial, y experimentan en muchos casos frustración e ira, a menudo originados por un deseo no satisfecho por una gratificación inmediata. 

Algunas personas pueden estar predispuestas a experimentar síntomas de depresión y trastornos de sueño, e incluso a veces, se ven involucradas en el consumo de sustancias por su control deficiente de impulsos.

¿Qué aconsejar a los padres?

Felizmente, tenemos posibilidades reales de manejar el TDA/H. Podemos hacer muchas cosas desde la escuela, la familia y desde la propia persona que padece el trastorno. Podemos aprender a convivir con el haciéndolo menos frustrante, menos incómodo.

Desde la familia:

Buscar la ayuda oportuna y necesaria .

Tenemos que reconocer y aceptar por ambos padres, de la existencia de un problema.

Tenemos que aprender a repartir las tareas y las responsabilidades de crianza y educación y compartir las tareas que implican la existencia del TDAH  para evitar la sobrecarga de uno de los padres y la ausencia del otro.

Los padres debemos dedicar tiempo y esfuerzo personal en conocer los aspectos relacionados con el TDAH: buscar lecturas recomendadas por los profesionales, consultar dudas, a fin de ir incorporando estrategias al uso diario.

Si hay hermanos, dedicarles un tiempo y un espacio específico de manera individual. Esta tarea es muy importante, pues muchas veces como padres nos equivocamos al dedicarle todo nuestro tiempo al hijo que padece el trastorno y muchas veces, descuidamos las necesidades de acompañamiento y dedicación del otro.

Aunque este trastorno no se cura, podemos manejarlo correctamente como tantas cosas en la vida.

Es esencial que como padres transmitamos mucho cariño a nuestros hijos. Es fundamental ciertas rutinas, reglas específicas.

Es necesario armarse de paciencia y comprensión. Estos niños son muy sensibles a los estados de ánimo de los adultos, y si los padres os desesperáis y gritáis, lo que estaréis transmitiendo es agitación y nervios al niño y entonces tardará más en relajarse.

El pronóstico de estos niños mejora mucho dependiendo de las actuaciones que lleven a cabo los padres. Los niños tienen que tener mayor sensibilidad, deben tener pensamientos lo más alternativos posibles, es necesario trabajar en el esfuerzo y fomentar el altruismo en vez del egoísmo. Todo ello desde la coherencia.

Y desde luego, y como afirma Javier Urra: “Un último consejo: decir de vez en cuando un te quiero es una terapia mutua”.

Nuestra ayuda profesional

El Gabinete Psicopedagógico Evi está dentro de los servicios que ofrece Servicios Eductivos Evi y tiene por objetivo principal ayudar a niños y adolescentes a superar distintos tipos de dificultades. Cubrimos toda la gama de Dificultades de Aprendizaje entre los que se encuentran evidentemente los trastornos con déficit de atención con y sin Hiperactividad. 

Realizamos una entrevista con los padres, evaluamos, diagnosticamos, intervenimos y realizamos los seguimientos oportunos.

Asimismo desde Servicios Educativos EVI, contamos con profesores tutores de todas las especialidades y niveles preparados con un tipo de filosofía y que se desplazan a domicilio para cubrir aquellas necesidades y carencias que puedan tener y poder brindar una ayuda especial e individualizada. Estos profesionales están en constante coordinación con el Gabinete Psicopedagógico a fin de poder contemplar las características personales de cada niño y/o adolescente y ofrecerles la ayuda oportuna.

Nuestras páginas web son:
www.servicioseducativosevi.es
www.psicopedagogiaevi.es

Y los teléfonos de contacto: 
Teléfonos fijos: 91 110 46 06 – 91 539 80 32
Teléfonos móviles: 680 23 71 13 – 628 222 549

Estamos en C/ Claudio Coello, 10 3º F , y en C/ Marqués de Toca Nº 6. Ambos en Madrid.

 

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