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Niños con problemas de comportamiento, cómo actuar (Segunda Parte)

Niño en un túnel

Hoy os propongo una serie de pautas que ayudarán a los padres a resolver muchas de las situaciones de conflicto que se generan en los hogares a la hora de cenar, ir a la cama, hacer los deberes o las peleas entre hermanos. 

La hora de cenar

La rutina variará de manera muy sutil. El fin de semana tendremos una charla informativa con los niños (en el caso de que tengáis más de uno), explicándoles de los cambios en las normas de casa. Les diremos algo así: “A partir de ahora, los papás, que estaban ya cansados de tanto repetir las cosas y de enfadarse, no se van a enfadar más. Como ya sois mayores, solo os vamos a avisar tres veces para cenar. Si no venís, entenderemos que no tenéis hambre y guardaremos la comida, y después de jugar os iréis a la cama”.

Los niños os escucharán sin dar crédito a vuestras palabras y, al llegar la hora de cenar, actuarán como siempre, sin hacer caso. Pero tendréis que actuar de acuerdo a los cambios señalados. Apagaréis las luces de la cocina, y todo estará recogido. Probablemente se pondrán a llorar diciendo que tienen mucha hambre.  Vosotros los miraréis sorprendidos y les diréis más o menos: “Pero si os hemos llamado tres veces y no habéis venido… Ya os habíamos avisado. Qué pena, ahora ya no hay nada para comer. Papá y mamá se lo han comido todo; estaba buenísimo, y lo que ha sobrado lo hemos congelado, ¿veis? Vaya, pues ahora lo único que podéis tomar es un vaso de leche con cacao…”. Vuestra actitud ha de ser de ingenuidad, de que realmente creéis que no tenían hambre y que por eso no han venido a cenar. No os enfadéis con ellos ni nada por el estilo, simplemente habéis de dejarles pasar una noche con un poquito de hambre, para que comprueben que a vosotros os es indiferente  si comen o no, y que se ha acabado lo de hacer turnos interminables de comidas según sus caprichos. Y, sobre todo, dejad de preguntarles: “¿Qué queréis hoy para cenar?”, como si vuestra casa fuera un restaurante.

Es importante que sepáis que vuestros hijos son muy pequeños aún y si terminan de comer se pueden levantar de la mesa. Asimismo, no debéis convertir la hora de comer en un suplicio o que genere una fuente de ansiedad, ha de ser un momento relajado y lúdico para toda la familia. Si ellos captan que a vosotros os ha dejado de importar si comen o no comen, empezarán a espabilarse para no quedarse con hambre. Mientras vuestros hijos detecten que a papá o mamá les angustia que pasen hambre, os manipularán y os harán chantaje emocional con la comida. Recordad, vuestra actitud es la clave del éxito.

Los Deberes

Al niño le diremos que se van a respetar ciertas rutinas en casa y una de ellas será con los deberes. Los deberes deberán realizarse hasta la hora previamente convenida. Después de ese momento está prohibido estudiar, hacer deberes o demás tareas escolares. Si vuestro hijo se olvida de hacer algo que ha de entregar al día siguiente y se acuerda después de la hora permitida para hacer deberes, nuestra respuesta será: “No te preocupes…, ahora te vas a dormir y mañana a las 6.00 de la mañana te levanto y lo haces tranquilamente que estarás más despejado, ahora ya estás cansado. Y, obviamente, así hay que hacerlo, aunque nos cueste el madrugón.

¡A la Ducha!

Si luchamos con la hora de la ducha, esta será vuestra estrategia: si no se ducha, no hay ropa limpia. Como en todas las técnicas que os sugiero que apliquéis, no habrá enfado ni discusiones por vuestra parte. Vuestra actitud será: “Si tú quieres ir sucio, porque no te duchas, a mi me da igual, pero no te voy a poner ropa limpia”. Se trata de enseñarle que toda actitud tiene su consecuencia. Ocurrirá lo mismo si deja la ropa en el suelo, que no se lavará, pero si la deja en su sitio, se lavará. Vosotros daréis la consigna que será la última palabra, y salimos de su vista para que no nos pueda replicar. Es importante mientras se habla con él/ella, no perder el control visual. 

Peleas

Informarles que a partir de ahora en casa no se admiten peleas entre hermanos. Les diremos más o menos: “Si os peleáis, os castigaremos a ambos por igual, nos da igual quién empieza o quién provoca. Tenéis que aprender a compartir y a colaborar si no queréis pasaros el día en el cuarto pensando, sin ver la tele, ni jugar, etc. No habrá merienda hasta que os perdonéis y seáis amigos”.

Los padres tenemos el instinto de proteger al hijo que vemos “más débil”, pero esta estrategia no es la más adecuada, porque únicamente conseguimos aflojar los lazos que unen a los hermanos, y que se tengan rabia y celos porque se ven aún más enfrentados. Debemos desterrar esta vieja forma de actuar.

LA TÉCNICA DE LA DOBLE ALTERNATIVA

Esta técnica os permitirá superar muchas dificultades típicas de las “luchas de poder” o pulsos que surgen con vuestro hijo para ver quien se sale con la suya. Veamos unos  ejemplos:

Si no quiere ir a hacer los deberes, en vez de pasarnos largo rato repitiendo varias veces que vaya a hacer los deberes, hasta que perdemos la paciencia, decirle: “Por dónde quieres empezar, ¿Matemáticas o Lengua?” De esta manera la elección se centra no en si estudia o no, ya que tal opción ni siquiera se menciona, sino en cuál de los dos deberes (que tenía que hacer de todas formas) prefiere hacer primero. De esta manera se consigue que el niño se sienta menos presionado y por el contrario, valorado, porque le dejamos elegir libremente la mejor opción para el.

Si no quiere tomarse la leche: “¿Prefieres desayunar y tomarte un solo vaso de leche, o tomarte dos vasos de leche a la hora de merendar? Tú decides”. Con esta elección se da por supuesto que la leche se la va a beber, lo que le dejamos decidir es si toma un vaso ahora o dos después.

A la hora de dormir: “¿A qué hora apagamos la luz, a las 9.00 h o a las 9.15 h?

Si vuestro hijo pierde los papeles por una pataleta, estamos ante un ¡berrinche! En este momento, el niño se encuentra invadido por sentimientos de ira y enfado. Podéis aplicar dos tipos de estrategias:

  • Maniobra de contención. Consiste en abrazarle con fuerza, con el niño de espaldas a quien le abraza para que no pueda agredir o dar patadas. No se le ha de hablar, solo abrazarlo fuertemente (de espaldas) para transmitirle seguridad.
  • Táctica de la indiferencia.  Se aplicará cuando vuestro hijo no deje ni siquiera que nos acerquemos a él. Entonces le dejaremos solo hasta que se calme, y todos los demás os iréis a otra habitación.

RECORDAD: si cedéis a los caprichos o pataletas del niño, le estaréis mostrando vuestra debilidad y él se aprovechará, porque aprenderá que con los berrinches siempre consigue lo que quiere y éstos aumentarán. Por ello, deberéis mostraros firmes y decididos, demostrarle que hay cosas innegociables entre padres e hijos. Se trata de un pulso que siempre debéis de ganar.

Por último unos consejos sobre aquello que COMO PADRES DEBÉIS DE EVITAR:

  • LA PERMISIVIDAD.
  • EL AUTORITARISMO
  • NO ESCUCHAR
  • CEDER DESPUÉS DE DECIR QUE NO. (Debemos ser coherentes. Por eso cuando vayamos a decir “no”, debemos pensarlo muy bien, porque no tiene que haber marcha atrás.
  • LAS AMENAZAS. El niño aprende muy pronto que cuanto más promete o amenaza un padre menos cumple lo que dice.
  • NO NEGOCIAR. Si no negociamos con nuestros hijos, supone autoritarismo y abuso de poder y, por lo tanto, incomunicación.
  • FALTA DE COHERENCIA. Nuestro estado de ánimo ha de influir lo menos posible en la importancia que se da a los hechos.
  • GRITOS Y NÉRVIOS DESCONTROLADOS. Perder los estribos supone un abuso de fuerza, que conlleva una humillación y un deterioro de la autoestima para vuestro hijo. Cuando los gritos no dan resultado, la ira del adulto puede pasar fácilmente al insulto, la humillación e incluso los malos tratos psíquicos y físicos, lo cual es muy grave. 

 

“Recordad: los niños aprenden de lo que ven: si tu chillas, ellos chillan; si tu pegas, ellos pegan”.
“Los niños actúan de acuerdo a la etiqueta que le asignéis. El lenguaje tiene un gran poder de convencimiento”.

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Bibliografía

Alberca, Fernando: “Guía para ser buenos padres”. Editorial Toromítico. Madrid. 2012.
Castañer, Olga: “Enséñale a decir No” . Editorial Espasa. Madrid. 2009.
Ferrerós , María Luisa: “Castigado”.  Editorial Planeta. Madrid. 2012.
Jové, Rosa “Ni Rabietas ni conflictos”.  La esfera de los libros. Madrid. 2011.

 

 

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