Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies aquí. Si continuas navegando estás aceptándola.
Política de cookies +

Pautas para conseguir que vuestro hijo tenga menos dificultades para comer

No son pocos los hogares en los que la hora de comer se convierte en una "batalla campal" entre padres y niños. Gritos, peleas, llantos y rabietas suelen ser más habituales de lo que les gustaría a muchos padres. Hoy os propongo poner en práctica una serie de pautas para conseguir que vuestros hijos tengan cada vez menos dificultades para comer.

ANTES DE COMER

No picar antes de las comidas. Es frecuente que el niño no quiera comer si ha tomado alguna chuchería antes de la comida. Por un lado tiene un sabor muy dulce, lo que provoca que no se  acepte tan fácilmente el sabor de la comida; por otro lado, son alimentos que sacian rápidamente, dejándole por un tiempo sin apetito.

Establecer un ritual antes de comer.  El ritual que se establece antes de las comidas va a favorecer en predisponer a vuestro hijo  para este momento. Debe ser un momento que ayude a pasar de una actividad a la comida propiamente dicha. Este ritual puede ser por ejemplo, simplemente en preparar con el la mesa y servir la comida.

DURANTE LA COMIDA

Ofrecer pequeñas cantidades. Servir la comida en platos muy grandes cantidades pequeñas, esto reducirá la cantidad de percepción del niño. Si quiere más y es posible, le volveremos a servir.

Pequeñas significa que solo serviremos dos o tres cucharadas soperas,  no del cucharón de servir a los adultos, o un trocito pequeño de pollo por ejemplo. Si vuestro hijo quiere más, no dudéis en que lo pedirá.

No obligarle a comer. No forzarle para que coma más. Se le ofrecerá el alimento, pero si no quiere no se le obligará a comérselo. Hacerlo no os conducirá a nada. Se le deja el plato hasta que paséis todos al siguiente. Si no quiere más se le retirará el plato y no se hará ningún comentario.

No amenazarle. No es conveniente este método pues incrementamos el nivel de ansiedad.

No beber refrescos durante la comida. Estas bebidas pueden provocar que vuestro hijo tenga la sensación de plenitud y por lo tanto se sacie antes. Habituarle, si aún no lo está, a sólo beber agua.

Evitar distracciones. Las distracciones durante la comida, por ejemplo ver la televisión, al contrario de lo que se piensa, no favorece que el niño coma más. Al distraerle, el tiempo de la comida se prolonga y el apetito desaparece con facilidad.

Limitar el tiempo. El tiempo de desayuno, almuerzo o cena debe ser limitado. La estrategia de “hasta que no te lo termines no te vas” no es recomendable.

Si la comida se hace en familia, el límite puede estar en 30 minutos, aunque probablemente, por la corta edad del niño, este tiempo quizá será menor. Si no quiere más o no se lo ha comido en el tiempo, se le retira el plato sin más comentarios.

DESPUÉS DE COMER

Una vez finalizada la comida o la cena, es adecuado adoptar otras medidas para establecer un buen hábito y evitar que el niño coma inadecuadamente durante las mismas.

No tomar nada hasta el próximo tentempié. No picar entre comidas y si lo hace, evitar dulces, zumos o batidos azucarados.

Una falsa creencia de los padres de niños que creen que comen poco es pensar que más vale que el niño coma mal o alimento inadecuados con tal de que tenga algo en el estómago. Esta actitud no mejora las cosas. Abusar de bollería industrial o de alimentos azucarados es perjudicial para la salud del niño porque este tipo de alimentos no le aportan los nutrientes que necesita.

Practicar ejercicio físico. Además de ser muy saludable desde distintos puntos de vista, servirán también para que aumenten el apetito de vuestro hijo.

Tengamos muy en cuenta que el vuestro hijo y vosotros debéis de asociar que comer tiene que ser un momento agradable del día y que es mejor comer en familia, en donde se convierta en un momento para hablar y comentar la jornada, el colegio, los juegos…

No puede por tanto, convertirse en un tiempo de lucha, de disputa con el niño para ver si come más.

Asimismo tampoco es el momento de discutir ni  de tratar temas desagradables.

Con todo ello se conseguirá que vuestro hijo se sienta más seguro de si mismo y sobre todo, sea más feliz.

 

Agregar comentario


  • Comentario
  • Vista previa
Loading